“El sol se había puesto. Las nubes, que cruzaban hechas jirones sobre mi cabeza, iban aamontonarse unas sobre otras en el horizonte lejano. El viento frío de las tardes de otoñoarremolinaba las hojas secas a mis pies.

Yo estaba sentado al borde de un camino por donde siempre vuelven menos de los que van.”

Las Hojas Secas, Adolfo Gustavo Bécquer
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