Hoy es un día triste.

Desde el Santuario Gaia nos han llegado malas noticias. Esta mañana ha cruzado el arco iris Ralphy, una cerdita muy especial.

Descansa en paz Ralphy.

Ella nació en una granja intensiva de cerdos y su madre, como a todas las cerdas que paren, la encerraron en una jaula diminuta en la que no se puedía ni siquiera dar la vuelta. Eso ocasionó que su misma madre aplastara su cabecita, pero unos ángeles que estaban en ese momento haciendo unas prácticas veterinarias, pidieron llevársela para poderle salvar la vida.

A los pocos meses esos ángeles la trajeron al santuario para darle una oportunidad de vivir feliz, pero anoche, después de cenar cuando fuimos a darle el biberón a los pequeños Diego y David, la encontramos sin vida. No sabemos como pudo pasar, pero ella subió por un lateral del jardín que pegaba a la casa, y fue a caer justo sobre un hierro que sobresalía del suelo, el cual nunca habíamos visto y que arrancamos con toda nuestra rabia.

Ralphy no entendemos como pudiste caer justamente ahí, con lo grande que es el santuario. Eras nuestra niña mimada, que no podías dormir sin que antes lo hicieras sobre nuestros brazos. ¿Por qué?

Ahora estarás junto a tu madre y tus hermanos que fueron asesinados, y comidos por personas que nunca se han parado a pensar que también queréis vivir. Cuéntales como has vivido en el santuario, que podías correr y sobre todo cuéntales que eras feliz. Que has conocido a animales humanos que te trataban como a alguien y no como algo, que sabes lo que es un abrazo, un beso y dormir plácidamente en brazos de alguien que te quiere.

No sabemos con certeza que hay después de la muerte, pero lo que si sabemos es que siempre estarás en nuestros corazones y que no dejaremos de luchar por un mundo más justo para vosotros.

Te queremos y nunca te olvidaremos, eres nuestra niña…

raplhy

Todo mi afecto y mi cariño para todas las personas del santuario en estos momentos tan duros.

Sin conocer el sitio, ni conocer a las personas que lo llevan, he aprendido mucho de vosotros y seguiré haciéndolo. Siguiendo vuestras publicaciones enseñáis que otra realidad es posible, hacéis felices a muchas personas como yo, que cada mañana al ver la vida de los habitantes del santuario, conseguís que desayune con una sonrisa. Gracias por ser como sois!

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