En estos tiempos oscuros que nos toca vivir, en los que no paramos de oir hablar de crisis, hambre, pobreza, corrupción, guerras, atentados, violencia de género, especismo, racismo… es normal que tengamos momentos de flaqueza.

Días en los que te levantas pensando en el trabajo, en lo loco que está todo el mundo, en el despilfarro de energía de la sociedad en la que vivo, en lo poco conscientes que somos de nuestros actos y una larga lista de pensamientos desmotivadores, que hacen que de golpe mi moral esté por los suelos.

Es cierto que leo muchas noticias desmotivantes, sobre todo relacionadas con las grandes injusticias que tiene que tragar el mundo animal. Matanzas, cacerías, animales destinados a ser comida (ya sean cerdos, vacas o perros y gatos, da igual) malostratos por pura diversión, cualquier aberración que se nos pueda ocurrir, seguro que ya se está llevando a cabo en algún lugar de nuestro planeta.

Esto hace que días como hoy, no tenga esperanzas en nada ni en nadie.

Pero por suerte, dentro de la borágine de malas noticias siempre hay alguna que me hace sonreir, o simplemente me motiva a pensar que hay mucha gente luchando por cambiar las cosas. Que cada vez hay más gente que es consciente de lo que sus actos conllevan y empieza a cambiar pequeñas rutinas en su vida para contribuir de una manera u otra a mejorar esta gran casa en la que todos habitamos llamada Tierra.

Hoy he encontrado por la web un vídeo que, dado el día castastrofista que llevo, me ha levantado mucho la moral y espero que tenga el mismo efecto en los que dediquéis 10 minutos en verlo:

 

Reconozco que soy muy negativa y me ofusco con facilidad, pero gracias a mantener este blog he conocido un mundo totalmente diferente. Con sus historias malas y sus cosas buenas y quiero seguir aprendiendo, aunque me den bajones en algú momento…

Gracias a todos lo que estáis al otro lado y me leéis, aguantando de tanto en tanto mis neuras! 1000 gracias, de verdad!

Anuncios