Todos de pequeños hemos estado alguna vez en el zoológico. Yo tan sólo he estado una vez en mi vida.

Fue cuando iba a la escuela, quizás tendría 5 o 6 años, y lo que recuerdo es que, aunque aluciné por ver a todos esos animales, que de otra manera sería imposible que viera, la sensación era agridulce. Por un lado pensaba que aquellos animales estaban muy bien cuidados y tenían su hogar donde estaban a salvo, aunque por otro lado sentía una sensación de tristeza porque no podrían estar nunca más en su hábitat natural.

Lo que quizás de pequeños no somos conscientes, es que los zoológicos no son su hogar, son su cárcel. Empatizar con ellos por un momento. Yo adoro mi hogar, es mi piso, lo tengo como quiero y me siento muy agusto en él, pero y si me dijeran que no puedo volver a salir de él en lo que me queda de vida?

Y sólo os estoy hablando de la cara más amable de estos lugares. Descubre cómo son las entrañas del zoo de Barcelona.

 

En los tiempos que vivimos, donde la información y las imágenes están al alcance de cualquiera, es lógico, ético y moral que tengamos a unos animales en estas condiciones?

Como siempre, somos los responsables de esto, pero si no estás de acuerdo, no subvenciones con tu dinero a estos espacio. No los visites y difunde el mensaje!

Anuncios